No son pocas las empresas,
pequeñas, medianas o grandes que se resisten a aplicar los Cuatro Pasos
Fundamentales del proceso administrativo.
Esto no deja de ser llamativo por
varias razones. En la vida cotidiana lo aplicamos continuamente. Vayamos a un
ejemplo: cuando uno decide aprovechar un fin de semana con la familia con una
salida de mini-vacaciones o mini-turismo, “planifica” el conjunto de pasos que
debe recorrer para concretarlo, “organiza” las responsabilidades que tiene cada
integrante del grupo familiar, “ejecuta” todas las tareas compra de alimentos,
chequeo del automóvil, reserva del hotel o del camping, etc. por último,
control a modo de balance, al regresar, cómo se aprovechó ese fin de semana tan
especial.
Pero algo tan obvio, no siempre
se lleva a cabo en el ámbito laboral. Muchas decisiones se toman en forma, sin
mucho lugar para la planificación ni la organización. Todo se hace sobre la
marcha, haciendo imposible el control. Y lo que agrava las cosas, no pudiendo
establecerse la efectividad o eficiencia ni de lo que se está haciendo ni de
quienes lo hacen. Toda conclusión resultará, inevitablemente, arbitraria, es
decir, basada en opiniones y no en datos.
Tal es así, que en muchas empresas
de la región he podido detectar que cuando se les acerca una solución, por
ejemplo, para permitir una mejor “planificación” les cuesta, a quienes deben
tomar la decisión de compra o incorporación, comprender su utilidad. Y lo mismo
ocurre para cualquier herramienta que se oriente a la “Inteligencia de
Negocios” o Business Intelligence. En suma, puedo afirmar que he encontrado una
fuerte correlación entre la no comprensión de la utilid
ad de estas herramientas y la no aplicabilidad de un concepto que tiene más de un siglo: el del Proceso Administrativo.
Las
diferentes escuelas que identifican al proceso administrativo, definen que la
administración en sí misma, es una actividad compuesta por etapas que forman un
proceso único y estructurado. Las actividades componentes difieren de escuela
en escuela pero, en esencia podemos identificar las siguientes:
Planificación.
Organización.
Ejecución.
Control.
- LA
PLANIFICACIÓN consiste
en un proceso racional para alcanzar los objetivos del modo más eficiente
siguiendo determinados cursos de acción. Nótese que “metas” y “objetivos”
nos son sinónimos. Los objetivos definen las etapas a cumplir para lograr
las metas de las propuestas.
- LA
ORGANIZACIÓN se
emplea para distribuir las responsabilidades entre los miembros del equipo
de trabajo, para establecer y reconocer las relaciones y vínculos
necesarios.
- LA
EJECUCIÓN por
los miembros del equipo para que lleven a cabo las tareas establecidas con
proactividad.
- EL
CONTROL de
las actividades para que se ajusten lo más correctamente posible a lo
planificado.
Jessica Castillo

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